miércoles, 16 de marzo de 2011

¡Cielos!

Tipos de cielo para cocinar en cocina solar parabólica. 
Un estudio de campo.



Una de las dudas que surgen a la hora de pensar en cocinar con una cocina solar parabólica tipo alSol 1.4, la más potente del mercado y del catálogo de alSol (y por tan solo 295,00 euros)  es cuánto Sol nos hará falta para poder acabar nuestro guiso y qué podemos cocinar con cada tipo de cielo, ya que es posible guisar con cierta cantidad de nubosidad.  

Lo primero que hace el chef solar antes de pensar en desplegar su cocina solar, es mirar al cielo, como no.  Y lo que ve allí más lo que pueda venir en las próximas horas, va a determinar su suerte de cocinero y si va a tener que acabar su  guiso en el gas o la vitro en casa. 

Por lo tanto os presento una clasificación de cielos y lo que la experiencia me ha dictado en cuanto para qué tipo de cocción o procesamiento son aptos, con la esperanza de que os sea de utilidad y sobre todo que veáis que no solo el cielo azul brillante entrega fotones suficientes para cocinar, sino que hay un amplio margen.  

Los vamos a clasificar del 0 al 4 siendo el 0 un cielo cerrado por la nubes y, lógicamente, no apto para cocinar con el Sol, que está completamente oculto.  Añadiré un valor fotográfico del diafragma para cada cielo, para los que entendáis de estos temas, siendo el 3.5 el valor más bajo de luz y el 22 el más alto.  Es como decir cuánto debo cerrar los ojos para mirar al cielo. 

Nota: Para guisar con cielos no muy azules os aconsejo usar una olla de hierro colado, que, por tener mucha masa térmica, presenta cierta tolerancia a los cielos intermitentes, donde se alternan las nubes y los claros en un 40/60 a favor del cielo azul.  

Hay que tener muy claro que el cielo es algo dinámico (salvo en caso de anticiclón estable)  y que puede cambiar a lo lago de una jornada. Lo que comienza con una mañana radiante que nos llena de un fervor solar absoluto, acaba en chubasco al cabo de dos horas y una comida a medio hacer.  

La solución a estos imprevistos es consultar un servicio de meteorología por horas como éste: 


Una vez asegurada la jornada, sólo hemos de recordar qué tipo de cielo tenemos a la vista y para qué nos sirve, es decir qué nos permite cocinar con nuestra cocina solar parabólica.


CLASIFICACIÓN DE CIELOS PARA COCINAR EN COCINA SOLAR.

Cielo tipo 0:      Temporal.    Muy nublado sin claros, nubes espesas. Diafragma 3.5 - 5.6.  
No apto para guisar


Huelga explicar por qué este cielo no nos sirve más que para ponernos melancólicos...o para lavar nuestra cocina con agua de lluvia.



Cielo tipo 1:   Cúmulos, nubes y claros intermitentes.  Diafragma 8 a 22.0  muy variable.  
Apto para guisar. 


Este es un cielo, salpicado de cúmulos más o menos voluminosos y que pueden ser muy espesos y tapar completamente el Sol por unos minutos, y que nos permite guisar con agua, pero no asar ni freír por las variaciones tan extremas de Sol potente a nublado total.  Alcanzamos temperaturas elevadas de hasta 250 grados cuando sale el Sol,  porque el cielo está muy azul, pero la nube, cuando llega, nos apaga el fuego del todo. 

Consejo: Guisar en una olla de hierro colado es lo más adecuado, por retener ésta en su masa mejor el calor residual mientras pasa la nube. Los tiempos de cocción se pueden duplicar o triplicar, según la cantidad de nubes. Una atenta mirada al cielo cada 15 minutos nos permite prever si seguimos con el Sol o si tenemos que recurrir al gas. 


Los cúmulos se forman sobre todo hacia el mediodía y en estaciones cálidas. Son una verdadera amenaza y más de una vez nos gustaría poder empujarlos fuera de nuestra zona, aunque sea soplando como Superman.  Si se hacen muy grandes, nos cortan el proceso de cocción del todo.  Entonces hay que ir al recurso energético fósil convencional. 


Cúmulos en aumento tapando el Sol. Todo depende de la proporción de cielo azul para poder seguir cocinando. 


Cielo tipo 2: Estratocúmulos. Nubosidad alta estratificada, suave y continuada. Diafragma 11.0
Apto para hervir con agua y pochar. 


Este cielo es de los que exigen mucha paciencia, pero se pueden hervir cantidades no muy grandes de agua y guisar.  Cada litro de agua tarda, en lugar de 10 minutos, hasta 20 ó 30 minutos en hervir.  
Baja un 50-70% nuestra energía disponible. 


Insisto en que hay que estar vigilante, porque todo depende de la densidad de la nube. Un termómetro digital como el que os enseño aquí, es muy útil para saber si la temperatura de nuestro cocido se ha estancado o si sigue subiendo, para tomar las decisiones correctas. 

Cuesta unos 50,00 euros y mide hasta 365 grados Cº.  Yo lo llevo siempre encima. 

Se puede comprar aquí: 



Cielo tipo 3:             Velo de humedad.  Cirros.    Diafragma 11.0 -16.0  
Apto para hervir, sofreír y asar en horno con bandeja doble. 


Este cielo es una variante mejorada del anterior y tiene como característica que es ligeramente blanquecino. Es muy típico en verano, debido a la humedad de la costa que no acaba de condensarse y se acumula en las capas altas de la atmósfera. 

Nos baja un 20 a 30% la fuerza del Sol.  Podemos guisar y asar y sofreír. 

También los cielos con cirros muy altos y blancos se pueden clasificar en esta categoría. 
Los cirros no suelen crecer ni engordar mucho, como los cúmulos, mucho más traicioneros, ya que evolucionan rápidamente a lo largo de la jornada, pudiendo estropear el proceso. Un leve cirro nos puede ser muy útil para guisar suavemente. Estos cielos son muy prácticos, ya que no exigen mucha vigilancia en la cocción, que es bastante relajada. Es como trabajar a medio gas.



Estos cielos son muy comunes en Levante. Permiten guisar y asar con cautela. Si el velo es muy fino, incluso podemos freír, pero debemos hacer uso del termómetro para asegurarnos que el aceite está lo bastante caliente. Desde luego podemos sofreír verduras sin problemas. Con este cielo alcanzamos más de 200 grados en una olla negra vacía. 

Cielo tipo 4:       Azul brillante con humedad relativa menor del  50%  Diafragma 16.0 - 22.0
Apto para hervir, freír en aceite y asar a la plancha. 



Antes de pensar que éste es nuestro cielo favorito, hay que retroceder y darse cuenta de que un cielo azul brillante supone tener la llama solar al 100%, es decir A TOPE. Eso quiere decir que un cacharro, una olla o plancha,  de color negro, en seco puede superar los 350º C.  Desde luego es ideal para freír y asar, pero requiere mano experta en el cuidado de la comida, para que ésta no se nos queme en los puntos en los que la llama solar es más intensa.  En estos casos es cuando hay que jugar con la posición de la parabólica, bajando un poco la fuerza del Sol. Unos rápidos pero certeros ajustes del espejo, desplazando su punto focal, son suficientes. 

He podido disfrutar de cielos muy claros para poner a asar una carne y justo al final un leve velo me ha bajado mágicamente el 'fuego' para terminar el proceso suavemente, por suerte.  Esta es una de las diversiones que nos aporta cocinar con el Sol, que no siempre juega en contra, sino a veces se pone de acuerdo con nuestras necesidades.  En ocasiones prefiero un cielo tipo 3 para la mayoría de procesos.  Los cielos muy azules son fantásticos, pero aceleran los procesos superando a veces los tiempos de una plancha de gas.  




Por último una imagen de un cielo de tarde, que puede ser de clase 2. 

Sirve para calentar comidas o un poco de agua.  La cocina solar parabólica del tamaño de la alSol1.4 es una máquina muy potente y flexible, que permite aprovechar hasta los últimos rayos de Sol de la tarde. He llegado a cocinar durante 8 horas seguidas, con el ahorro consiguiente en gas. 

 


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